Monday, May 02, 2005

Pinche perro

Hoy la verdad tenía ya muy bien pensado lo que iba a escribir, pero dadas las circunstancias esa idea tendrá que esperar un poco más para salir a la luz, o por lo menos a que salga de mi cabeza, ya que todavía no lo escribo, pero ya lo estoy pensando.

Amantes de la naturaleza, yo sé que hay muchos por aquí. La verdad yo me considero amante de la naturaleza, pero odio a los perros, a pesar de que nunca me habían hecho nada, simplemente no me gustan. Para mí es horrible entrar a una casa y sentir el olor a perro, a animal sucio. Qué asco. No lo soporto. Claro, cabe aclarar que hay sus honrosas excepciones, perros muy bonitos y limpios, sin embargo, a pesar de todo eso no me gusta que se me acerquen.

Pues el día de hoy, como es costumbre, regresé del trabajo, y estaba muy nublado, amenazando lluvia, de cualquier forma, me puse mis tenis, shorts y un top. Ahora sí, estaba lista para irme a correr. Tenía algo de flojera, pero ya se empiezan a ver resultados...jijiji, así que pues, estar en forma tiene su precio.

Llevaba ya un kilómetro de calentamiento, así que pues empecé a correr. No lo aguanto mucho ya que mis rodillas no sirven, pero a paso tranquilo voy bien. Luego, seguía una subidita, que está algo pesada, pero no podía parar. Seguí corriendo a paso firme, traía mi cel en la mano derecha (no cabe en mis shorsitos), y veo un pastor alemán a lo lejos, cuando paso enfrente de él se me hecha encima de mi mano. Saltó mi celular, y yo di un grito bien fuerte. El dueño del perro nomás me dijo, no te preocupes, está vacunado... yo sin ganas de pararme seguí corriendo.. y pensando, pinche viejo pendejo, la vacuna no significa que no pueda arrancarme la mano.

Pues sí. Resulta que el maldito perro desgraciado se me echó encima, veo mi mano y estaba sangrando, pero no alcanzó a enterrarme los dientes, como que solo fue un rasguño. Seguí corriendo, pero no podía mover la mano. Todos estaban asustados y me decían que en qué me podían ayudar, yo lo único que quería era agua para lavar mi mano, pero en todo el pinche trayecto no encontré nada de agua, hasta que ya iba de regreso a la casa.

Llegué a la casa y lavé mi mano. Estaba totalmente morada y no tenía movilidad en mi dedo medio. Maldición, ¿ahora que voy a hacer cuando quiera manejar? Es mi dedo favorito para desquitarme de las soccer moms.

Al parecer no es nada grave, solo traigo una una morada, un rasguño, dos dedos algo morados y con poca movilidad, de hecho me estoy tardando mucho en escribir esto. Así que hasta aquí lo dejo, para descansar mi manita. Oido a los perros. Malditos animales. A ver qué pasa.

Cuídense muchachos, los quiero. Y si alguien quiere ayudarme con una sobadita en mi manita no estaría nada mal. O si conocen alguna pomada que pueda ponerme se los agradeceré. Saludos.

Sunday, May 01, 2005

Insignificante soy

Tus ojos, enorme universo donde insignificante soy.
Tus palabras, el imán que me acerca a ti.
Tu sonrisa, agridulce reflejo de tu sentir.
Tus labios, el cielo que he perdido.
Tu corazón latiendo, canción de cuna.
Tus caricias, espadas de doble filo.
Tus brazos, un altar para alguien más.
Tus besos, puñaladas que me matan.

Estás a mi lado, la soledad no me deja.
Estás lejos cuando estamos juntos.
Alguien más en tu corazón me destroza.
Insignificante soy a tu lado.

Tus negros ojos, me asustan.
Debí darme cuenta desde el principio.
Tu mirada penetrante debió decírmelo.
No lo escuché, no lo vi, no lo sentí.
Demasiado tarde fue cuando lo comprendí.
Hoy cuenta me he dado, insignificante soy.

¿Qué es lo que haces?
¿Cómo llegué a clavarme en ti?
Tus palabras son las culpables.
Sabes mentir, lo haces muy bien.
Insignificante soy cuando tus palabras alaban a alguien más.

Sonries, muestras esas perlas brillantes.
Me derrito ante tu sonrisa.
Pienso, ¿Estaré soñando?
Hoy cuenta me he dado.
Nunca sonries junto a mi.
Sonries cuando no piensas en mi.
Insignificante soy y jamás sonreirás conmigo.

Me encantó morder tus carnosos labios.
Bersarlos fue como llegar al cielo.
Pero hoy me di cuenta de muchas cosas.
Ese cielo lo he perdido. Viajando al infierno me encuentro.
La miel de tus labios pertenece a alguién más.
Insignificante soy y no puedo volver a probarla.

Cuando me recuesto en tu pecho escucho tu latir.
Melodía para mis oídos, perfecta composición.
Me arrulla, canción tranquilizante.
Pero hoy que lo comprendí fue inquietante.
Compuesta para alguien más.
Esa melodía hoy hace estallar mis oidos.
Insignificante soy y hoy que lo escuché lo entendí.

El calor de tus manos recorriendo mi cuerpo.
Confortante sensación que siempre disfruté.
Hoy comprendí que tus caricias daño me hacían.
Heridas de navajas han marcado mi cuerpo.
Rasguños que muestran tu gran pasión y no es por mi.
Insignificante soy, y con marcas he quedado.

En tus brazos sentí seguridad.
Seguridad que nadie más me había dado.
Estando contigo me sentí capaz de todo.
Esos brazos hoy no son míos.
Hoy ya no me sostienes. Insignificante soy para ti.

Todo comenzó con un beso.
Ese beso me hizo muy feliz.
Mi vida cambió para siempre.
Pero dejé que me engañaras y viví mi fantasía.
Ahora tus besos me matan.
Hoy me asfixian y me hacen morir.
Una muerte lenta y con mucho sufrir.

Insignificante soy, hoy tus besos no me pueden revivir.